La Asturias que conocemos hoy, verde, húmeda y cubierta de bosques, no siempre tuvo este aspecto. Durante el Cuaternario, el clima cambió una y otra vez, transformando profundamente sus paisajes. Hubo épocas en las que los bosques retrocedieron, las praderas se extendieron por los valles y grandes mamíferos recorrieron un territorio muy diferente al actual.
El museo se encuentra en Avín, en el concejo asturiano de Onís, por una razón muy especial. En las cuevas de esta zona apareció un esqueleto completo y articulado del rinoceronte de estepa (Stephanorhinus hemitoechus). Un hallazgo excepcional de más de 45.000 años de antigüedad y de enorme importancia para el patrimonio paleontológico asturiano.
Cada hueso conserva una parte de nuestra historia. Protegerlo, estudiarlo y compartirlo nos permite comprender cómo era la vida en el pasado y valorar un patrimonio único que ha permanecido oculto bajo nuestros pies durante miles de años. En Avín, la ciencia convierte esos antiguos restos en una historia capaz de devolver a la vida la Asturias del Pleistoceno.